Melonelyplanet

¿La cima es el objetivo?

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Queda lejos el viaje, pero no por ello las imágenes dejan de estar presentes. Meses atrás estaba en las montañas. Desde entonces no he vuelto. No sé si para no estropear el momento en el que pisé una cima en los Himalayas. No sé si porque, a veces, el conjunto de pequeñas desgracias que te ocurren te quitan las ganas de más. No sé si para no decepcionarme con alturas menores, paisajes sin nieve, gente con la misma cara que yo, con mi mismo olor. Con mi misma superficialidad. Ir a un sitio profundo te vuelve intenso. Volver, hace que te olvides y sigas siendo el tú vacío. Es muy fácil recuperar esa normalidad como si el viaje no existiera. Quizá por eso, la cima de esa montaña más fea que un sarpullido, el Kala Patthar, siga en mi mente como una de las últimas veces en las que lloré sin estar triste. El mero hecho de sentarse ahí con tus amigos -el de siempre y el nuevo- y no decir una sola palabra. El mero hecho de no ver a nadie más, a nadie que no quieras ver, a nadie que te estropee la vista, que diga estupideces. Hay momentos en los que decir algo no aporta nada. No puedes mejorar la realidad que tienes. Mejor callar y mirarlo atentamente. Un vuelo infernal; frío; gastroenteritis; el fracaso del Mera; el qué haremos ahora; el “lo siento, Miguel”; el camino de la romería; los yaks; los yows; los burros; los americanos que no saben nada del mundo; los ingleses que están locos; el yeeeeeeeeeeeah australiano -joder qué tíos más duros-; los holandeses hechos polvo; los japoneses ultra metódicos; el japonés que no callaba ni un minuto; el sherpa stew; el té caliente…todo para llegar allí y darnos la vuelta en media hora. Normalmente los viajes tienen como objetivo llegar a un sitio y hacer algo allí. Pero en realidad, los viajes no empiezan en un destino: acaban en uno. Si tienes por objetivo la cima, hay demasiadas posibilidades de no alcanzarlo. Si el objetivo es aprender del camino, de cada piedra, de cada cara diferente a la tuya, de cada olor, color o forma, entonces es cuando te vuelves contento. Llegues o no. Lo importante es ver lo que hay en el camino. Todo en la vida tiene un camino. No te lo pierdas por mirar demasiado lejos. Invierno, vuelve y llévame a las montañas.

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Esta entrada fue publicada el 2 octubre, 2014 a las 11:42 pm. Se guardó como Montañas y etiquetado como , , . Añadir a marcadores el enlace permanente. Sigue todos los comentarios aquí gracias a la fuente RSS para esta entrada.

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